Los jueves son un día especial en nuestra sala de juego. Allí prevalece el peinar canas (los que pueden) porque otros tienen la azotea más pelada que el desierto del Sáhara. Se respira sabiduría, experiencia. A primera vista puede parecer el salón de juego de cualquier residencia, pero no, son los nuestros, los del Club, los que fueron y siguen estando al pie del cañón y con más ganas y entusiasmo que algunos de nuestros chavales y otros menos jóvenes.

Y el aire que se respira tiene, como dice la célebre sevillana, un sabor especial. Flota en el ambiente un conglomerado entrecruzado de ideas, de variantes, de combinaciones, de jugadas magistrales (que algunos conservan aún lo que tuvieron) y de otras no tanto. Pero da gusto. Mucho silencio, mucha tranquilidad, clavados en sus mesas (porque a muchos,  si se levantan,  siempre le duele algo). No suelen jugar de competición, pero si muchas amistosas. Desde aquí rompemos una lanza por los jueves del cluss y os animamos a todos los que os comienzan a pesar las piernas os paséis por la sala y comprobéis, eso seguro,  como vuelan la imaginación y las ideas combinativas sin límite. A veces se observan despistes lógicos por la edad por fallo en el cálculo de una variante complicada pero, en otras ocasiones, os lo aseguro, se  ven  obras  de arte combinativo, con sacrificios incluídos, que nos deja maravillados. ¡Que bien juegan, a veces, los abuelos del Club!