100_0230A mi y a todos. Y se ha ido sin hacer ruido, así como era él, tranquilo, sereno, atento, amable, educado. Adiós Ángel, amigo del alma. Adiós a mi contrincante en cientos de batallas ajedrecísticas durante más de 14 años, Ha elegido irse a una vida mejor. Al Cielo. Y estoy seguro de que, si allí hay ajedrez, ya se habrá apuntado. ¡Faltaría más!.

En estos momentos tan tristes para los que le queríamos  quiero dedicarle un pequeño homenaje publicando esta partida , una de tantas que me ganó a lo largo de tantos años, en la que se puede apreciar una de sus formas favoritas de jugar cuando se presentaba la ocasión: El ataque al enroque. Y con toda la artillería pesada. En esto era un maestro. A continuación se puede observar con que contundencia y brillantez supo castigar mis errores defensivos.